En nuestro centro comenzamos las mañanas en movimiento. Yoga, Tai-chi, gimnasia, danza, fisioterapia… Cada día es una nueva excusa para ejercitar nuestro cuerpo. El ejercicio físico es beneficioso en todas las etapas de la vida, pero en la tercera edad es especialmente importante. Acá te contamos algunos de los beneficios:
Mejora la movilidad articular
Mover las articulaciones parece algo simple, pero a largo plazo tiene un gran impacto. Favorece que el líquido sinovial lubrique las articulaciones, las mantenga saludables y prevenga el deterioro normal con la edad.
Mantiene la masa muscular y ósea
No entrenamos como para los Juegos Olímpicos, pero la musculatura y la salud ósea son muy importantes para nuestro día a día. De ellas depende que podamos caminar, cargar peso, agarrar objetos y más. Pequeños gestos cotidianos que, cuando se dificultan, nos damos cuenta de su importancia. Hacer ejercicio estimula la fuerza y la salud ósea, ya que los huesos muchas veces pierden su robustez por falta de estímulo.
Entrena el equilibrio
Las caídas son uno de los principales riesgos en la tercera edad. Por eso es importante entrenar el equilibrio a través de ejercicios específicos de propiocepción, es decir, de reconocer nuestro lugar en el espacio. Es una capacidad que muchas veces olvidamos al hablar de ejercicio físico, pero que es de suma importancia.

Mejora la salud cardiovascular
Probablemente el principal beneficio que asociamos con el ejercicio. Desafiar físicamente a nuestro cuerpo estimula a nuestro corazón, ¡uno de los músculos más importantes del cuerpo! Además, tiene probados beneficios sobre el sistema circulatorio en general y la respiración.
Estímulo cognitivo
Sí. Además del cuerpo, movernos mejora nuestra capacidad cognitiva. Nos estimula a contar, a memorizar, a concentrarnos, a aprender patrones de movimiento nuevos, y a largo plazo tiene un impacto sobre el sistema nervioso en general. Además, ayuda a mejorar el descanso y la calidad del sueño.
Ayuda a la socialización
Entrenar en grupo estimula el mantenimiento del canal de comunicación con otras personas: con los profesores, pero también con nuestros pares. En las clases de gimnasia de Lar no faltan los chistes, la solidaridad, el estímulo mutuo y las charlas que se generan después. Es una manera de generar y fortalecer los vínculos, a la vez que mejoramos la salud física.
Mejora la autonomía y la autoestima
Todos estos beneficios que mencionamos, además, generan otros aspectos deseados para la tercera edad: mejoran la autoestima y el sentimiento de autonomía. Mantener y mejorar las capacidades físicas permite llevar una vida más independiente y con mayor calidad de vida, algo positivo para todas las personas, y muy especialmente en la tercera edad.
¿Conocías todos estos beneficios que tiene el movimiento? Si no realizás ejercicio físico, te invitamos a que lo incorpores en tu rutina diaria, de acuerdo a tus posibilidades y tus gustos. ¡Lo importante es moverse!
